
Hace una semana exactamente afloraron nuevamente mis dotes culinarias. Las mismas que habia dejado en el olvido, pues ya se me habia agotado la paciencia y las ganas de meterme a la cocina, debo confesarlo. Con el pasar del tiempo me he convertido en una mujer mas practica y comoda, pero he perdido la escencia de lo que significa tener invitados a cenar o quizas estaba marinando las ganas para una ocasion realmente especial.
Invitar a alguien a cenar a un restaurante significa compartir. Compartir un momento, una buena conversacion, el gusto por la comida. Es alimentar el cuerpo y el alma. Pero es muy diferente invitar a cenar a alguien a la casa de uno.
Para invitar a cenar a alguien a mi casa debo tener varias motivaciones, pero la principal de ellas es que quiero dedicar "mi tiempo" a esa persona, sacar espacio en mi apretada agenda para tomarme el tiempo en deleitar los cinco sentidos de la otra persona, por un par de horas o quizas por muchas mas.
El tiempo empieza a contar desde el instante en que decido cocinar para alguien. Debo ir al supermercado a comprar lo necesario para la receta que quiero hacer, sin descuidar ningun detalle o ingrediente (me saca de casillas, estar preparando alguna receta y que me falte una pizca de aquello o un tris de lo otro). Luego el hecho de pelar, cortar, desmenuzar, licuar, etc, aparte de convertirse en terapia, me parece que es el acto mas amoroso, provocativo y sensual, pues uno va dejando parte de su escencia en cada trozo que pone a cocer en las ollas y el corazon en cada hervor.
Arreglar la mesa, poner el mejor mantel, servir con las mejores cucharas, utilizar las mejores copas, y por supuesto preparar un suculento manjar, tienen en si un mensaje implicito demasiado claro: Hey, aqui estoy, mirame !!!...
Mi cena resulto mejor de lo que me esperaba. Mi comensal invitado (ya podran deducir quien es) tuvo la paciencia de esperar a que estuviera la cena, fue el mejor conversador durante la misma, y no dejo nada en el plato, (espero que haya sido por que le gusto y no por decencia). Su mejor sonrisa, ver su cara de sorpresa y satisfaccion, y los besos que siguieron despues, retribuyeron mi tiempo en la cocina esa noche!!!!!!!!!
Que falto: Velas y un mejor atuendo.
A favor: El maridaje. Vino tinto y cascos de chocolate con sabor a naranja.
Para repetirse?.....Claro que si!!!


La salsa secreta incluía queso azul? Cada vez que veo un queso azul me acuerdo de ti.
ResponderEliminarY en cuanto al comensal se le abona que está haciéndote volver a la práctica de tus mejores artes! x
Sabes yo tambièn estoy vaga , ya no se me ocurre ni que cocinar. Pero me has dado una buena receta ....Invitar a alguien muy especial...... mi marido
ResponderEliminarSaludito
Cris // mujeresdesincuentay
Mi Caro.... Nop, esta vez no fue de queso azul, pero pronto sera!!!...y pues en honor a la verdad me he sentido de maravilla!!!!!,
ResponderEliminarAbrazos amiga
Cris: Me encanta saber que invitaras a tu mejor comensal a cenar. Tu marido....que envidia, de la buena......Buen apetito y salud!!!
Best regards